Reconstruyen el rostro de una mujer neandertal que vivió hace 75 mil años (FOTO)
Científicos de la Universidad de Cambridge y de la de Liverpool John Moores lograron la histórica recreación del rostro de una mujer neandertal.
Hazaña fascinante
Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge y de la Universidad de Liverpool John Moores ha logrado una hazaña fascinante: reconstruir el rostro de una mujer neandertal que vivió hace aproximadamente 75 mil años.
Este logro fue posible gracias a un meticuloso trabajo de recolección y ensamblaje de fragmentos óseos, que permitió reconstruir el cráneo de esta mujer. Los restos fueron descubiertos en 2018 en una cueva en el Kurdistán iraquí.
Shanidar Z, una ventana al pasado
El proceso de reconstrucción comenzó en 2018, cuando arqueólogos de la Universidad de Cambridge descubrieron el cráneo de un neandertal al que llamaron Shanidar Z, en honor a la cueva donde fue encontrado. Investigaciones posteriores revelaron que Shanidar Z era una mujer de unos cuarenta años en el momento de su fallecimiento.
Resulta notable que formara parte de un grupo de cinco especímenes descubiertos justo detrás de una enorme roca vertical en el centro de la cueva. Este hallazgo sugiere la posibilidad de que los neandertales enterraran a sus muertos en el mismo lugar, lo que arroja luz sobre sus prácticas funerarias y sus complejas interacciones sociales.
Una operación compleja
El proceso de extracción de los restos de Shanidar Z fue extremadamente delicado, según explica Emma Pomeroy, paleoantropóloga de la Universidad de Cambridge. Los huesos y los sedimentos circundantes tuvieron que ser reforzados in situ con un material similar al pegamento antes de poder extraerlos en numerosos trozos pequeños envueltos en papel de aluminio.
En total, aproximadamente 200 fragmentos de cráneo se ensamblaron meticulosamente en un laboratorio de Cambridge, creando un verdadero rompecabezas en 3D, según describieron los investigadores. Este proceso fue especialmente desafiante debido a que los fragmentos tenían una consistencia similar a la de una galleta mojada en té, relata Pomeroy.